Ya en el s. XV se habría instalado en Marinha Grande un horno para reparación de los vitrales del monasterio de Batalha.
El vidrio se obtenía a través de la incineración de productos naturales con carbonato de sodio.
En 1748, el irlandés Beare traslada la fábrica que explotaba en Coina a Marinha Grande, como consecuencia de la falta de combustible, para servirse de la proximidad del pinar de Leiria.
La abundancia de materias primas y carburante proporcionó el crecimiento de la industria vidriera en la región. Con todo, ya en 1769, el inglés Guilherme Stephens, con el permiso del rey Juan V de Portugal, y contando con el apoyo del Marqués de Pombal, hizo renacer la fábrica, dándole un nuevo impulso y prestigio, aplicando la técnica del vidrio manual soplado, que otorgó el título a Marinha Grande de la capital del vidrio.
La primera fábrica de producción de vidrio, la Real Fábrica de Vidros da Marinha Grande, fue creada en 1769 por el marqués de Pombal a favor de Guilherme Stephens.